domingo, 6 de mayo de 2012

Jum....



Como pez fuera del agua. Como en Alemania.Como en una cama ajena, pero cómoda.
Rara. Bien. Rara. Acojonada...muy mucho.


domingo, 22 de abril de 2012

Intercambio equivalente



Uno de los principios de la alquimia es el intercambio equivalente. Es decir, debes dar algo a cambio de lo que quieras obtener, y ese algo debe tener una valía similar para que el trasvase sea efectivo.

Mi yo del pasado y mi yo actual han hecho un intercambio equivalente: experiencias por experiencia.
Y eso me ha cambiado, según vengo observando en los últimos tiempos.

Me veo más dura, amarga, fuerte, sensata, tranquila ante la vida.
Ya hay expectación e ilusión por pocas cosas, mis reacciones son más...sosegadas.
No espero demasiado de nada ni de nadie, en general. Y desconfío un poco más.
Busco la satisfacción en ámbitos distintos, quiero conseguir otras cosas, tengo otras metas, otros objetivos, otros intereses.

No he perdido todo lo que antes componía mi yo. De hecho, queda mucho más de lo que cabría esperar. Pero como ya digo, veo las cosas de otra manera, casi siempre.

Y hay algo que me preocupa...me he vuelto un tanto fría.  Y temo haber perdido ciertas capacidades, ser incapaz, en ese caso, de recuperarlas.
Dudo mucho que no haya calidez en mí. Sé que algo hay, pero ha menguado.

Y ahora pregunto...¿Ha sido este intercambio realmente "equivalente""?

viernes, 6 de abril de 2012

Silencio

Primera aclaración, necesaria para ayudar a entender mi perspectiva: no soy creyente. Y me gusta la Semana Santa (soy sevillana, por dió). Para mí es una fiesta tradicional de mi tierra, parte de mi cultura, perteneciente al pueblo, y por ello, es algo inestimablemente valioso.
Me emociona ver una cofradía en la calle. Lloro. Se me remueve el sentimiento. Y no es por devoción a ninguno de los titulares de las decenas de cofradías que hay en esta ciudad mía, ni por fe cristiana, ni de ninguna otra clase. A mí me emociona ver lo que provoca todo esto en la gente. La gente que espera horas y horas apostada en una esquina (cosa que yo también hago) para ver pasar fugazmente una talla de madera, en la que depositan tantísimas esperanzas y deseos. Me parece precioso lo que la Semana Santa arrastra consigo, una de esas maravillas de la vida que merece la pena disfrutar en primera persona. Y todo es más hermoso aún porque ocurre entre personas llanas, entre los callejones de una ciudad, entre alcantarillas, papeleras, adoquines, farolas, y rezos.

No hace falta ser creyente para dejarse impresionar por "El Silencio"...


Lo precede un cortejo de nazarenos que viste de luto, guardando la máxima compostura, sumidos en la oración, el respeto, y por supuesto, el silencio.
Cambia el aire cuando ellos pasan...


Todo invita al recogimiento.

Y ese palio de plata (todo entero de plata, a excepción del azahar que lo adorna), pone el broche final a ese momento ascético que inevitablemente vivimos durante el paso de la cofradía.


Y no me hace falta ser creyente para maravillarme con todo esto...





viernes, 30 de marzo de 2012

¿Tú te entiendes?

No, qué va... Yo...No sé qué pasa, si es que pasa algo...